miércoles, julio 19, 2006

Me contaron que bajo el asfaaaalto existe, un mundo distinto

...con gente que nunca vió el sol.

Me gusta viajar en subte porque a pesar de que algunas veces tenga que viajar apretada, el viaje es muchísimo más corto que en colectivo. No es que no los banque, pero cruzarme el fakin centro en bondi no lo soporto. En cambio en subte podés recorrerte toda la capital federal con un par de combinaciones en media hora, fácil.

Lo malo es que a menos que viaje acompañada, el clima que suele predominar en el subte es frío, y no necesariamente es por la gente, porque ponele, en un bondi no es que le ponen más onda, sin embargo si el día llegara a estar soleado el ambiente es diferente.
En el subte al estar bajo tierra es todo frío, sin color. La gente de traje, tal vez un par de adolescentes con un poco de color, pero lo opaco y apagado sigue reinando. Es como si fuera otro mundo, donde todos viajan metidos cada uno en la suya, aburridos, callados, con caras de orto mal (porque siempre la mayoría tiene esa cara) que no disfrutan el viaje, simplemente se suben para llegar ya a donde quieran ir. Es feo. Un pendejo llega a ponerse denso con algo y todos lo miran mal, como obligando al desubicado del padre a que lo calle o algo. Pará!

Cuando yo sea presidenta, (entre otras cosas) voy a hacer que la música sea obligatoria en los subtes, y no te digo que pondría luces simulando el sol porque no da, pero habría más dibujos de escolares o cosas por el estilo que alegren el viaje. Las propagandas estarían a la altura de la ventana, no más abajo.
Color, color, color así la gente cambiaría la cara de culo y le pondría más ganas al día.
Y quien te dice por qué no, a la vida.

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