martes, octubre 24, 2006

17:35

Jueves. Parque Lezama.
Me dispongo a tomar asiento en uno de sus bonitos bancos para poder llegar a horario (pero no muy temprano) a clase de canto, y me llaman la atención, entre otras cosas, la limpieza del lugar, la paz y en especial la tranquilidad.
Dos señoras que aparentan ser amigas de hace tiempo, caminan acompañadas por un perro que se parece demasiado a Renato.
El banco que enfrenta al mío está vacío, hasta que un flaco vestido igual que yo (con remera gris y jeans claros) se sienta en él.
La gente en su mayoría pasea acompañada, pero a mi "no me importa estar sola".
Me prendo un pucho, miro la hora, y qué suerte!:  faltan 5 minutos para menos 5.

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