Sentimientos cruzados.
Una inmensa felicidad que se mezcla con unas ganas enormes de llorar.
Llorar desconsoladamente sin ningún motivo claro. Podría llorar por las pérdidas que tuve este año. Podría llorar por la gente nueva que conocí, por las amistades que volvieron, por los familiares con los que volví a tener relación, por el llamado de ayer, por las materias que finalmente terminé de rendir después de creer que estos días de merecidas vacaciones no iban a llegar más.
Etcétera etcétera etcétera.
La verdad hay miles de motivos, pero ninguno es suficiente.
Culpemos otra vez a la época del año.
Si, posta, debe ser eso.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario