La vida pasa, los días cambian, la gente cambia: viene, vuelve, se va. Yo me puedo teñir el pelo de negro, azul, colorado, blanco; puedo engordar 5, 6, 10 kilos, o bajarlos; seguir en la facultad, dejarla; puedo recibirme de contadora; cambiar de laburo; etc.
Pero si algo va a ser una constante en el tiempo, sin importar quién esté al lado mío, es lo siguiente. Tome nota, señora:
* Mi primer hijo va a ser varón y se va a llamar Luca.
* El tema de esa cosa -que alugnos llaman amor mientras otros preferimos no darle título- va a ser este. Esa versión, por sobre todas las demás. Acústica, como la guitarra con la que la cantábamos en su cuarto.
Siempre, sea quién sea.
Es la marca que elijo. Son las dos únicas cosas que supe desde un principio, incluso antes de todo. El tema y el nombre del crío.
Más problemas que un libro de matemáticas la mina.
Era hora que lo supieran.

2 comentarios:
Querete nena...
las mujeres y su autoestima bajo...por eso gente como bucay escribe libros. No es agresivo juro que no.
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