Cada vez que cambio de humor repentinamente así de la nada, de un estado de ánimo pedorro a uno sumamente feliz, deliro con hacer lo que se me da la gana en el momento.
Hace un par de años la movida fue hacerme el tattoo, pero hoy no sé, escuchando a Bowie en el laburo me pintó cortarme el pelo cortito cortito, no te digo como Araceli porque no tengo esa angel face, pero algo así, pedorro (que no requiera mucha plata y mucho pensamiento) pero a la vez copado.
No sé igual qué planeo tanto porque capaz en el trayecto a casa pasa algo y paf, chau buen humor, ergo chau nuevo corte. Pero viste cómo es esto, quién sabe, quién te dice capaz no pasa eso y sí lo hago. Aunque pensándolo bien hoy es lunes y las peluquerías no abren.
Igual.
Yo te comento.
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