Creo que una de las razones por las que más lo quiero es porque es uno de esos amigos que puedo no ver durante meses, pero cuando estamos juntos nos miramos y nos entendemos. Onda, el flaco se ríe, se tienta y me mira, y yo sé exactamente lo que le está pasando por la cabeza en ese momento. Y nadie entiende nada, lo que hace todo aún más lindo y divertido.
Es bueno saber que hay gente que (todavía) me entiende.
Hombres que todavía me entienden (claro, qué viva chiquita, son todos amigos).
Lo malo es que soy tan colgada que me doy cuenta de esas cosas cuando el flaco está a menos de una semana de poner un pie en el avión e irse para España.
A veces me da la sensación de que, posta, no voy cambiar (ja)más.
