jueves, abril 12, 2007

Hell ain´t a bad place to be

Ayer hablando con papá en el auto decidí que voy a empezar un psicólogo, porque la verdad ya no sé qué pensar, y odio admitirlo pero sola evidentemente no puedo, por lo tanto un poco de "ayuda profesional" no me vendría nada mal.
My old me está enojada, en verdad (está mal dicho lo sé, pero me cabe) no es enojo lo que siente, sino más como una pequeña derrota, onda está asumiendo (finally) que sola NO puede.
Jodido. Mucho más jodido de lo que crees.

Y no me preguntes por qué, a unas 5 cuadras de casa se me ocurre preguntarle qué fue lo que hizo esa vez que nos dijo que iba a llevar "al vago" a un campo (i´m not a kid anymore, daddy´o) y me dijo que lo había dejado en la casa de su abuela porque tenía mucha sarna y nosotras éramos muy chiquitas. "Tu abuela vivía como para cuidarlo?" le pregunto como si la respuesta no fuera obvia. "No", me dice. "Entonces lo abandonaste. Y a Sanson donde lo enterraste?". "En Campo de Mayo, pobrecito, sólo nosotros dos lo quisimos como se debía". Termina de decir eso, me mira, y noto en su cara una expresión de tristeza que me obligó a decir basta. Basta nena, dejate de joder.
A veces me cuesta demasiado saber cuál es el límite. Y generalmente sé cuál era una vez que ya lo pasé. No se siente nada bien te digo, eh. Nada.