Viendo las cosas desde afuera, todo el (melo)drama que me venía planteando desde hace un tiempo terminó siendo claramente eso: una estupides cósmica de tamaño insignificante que al ser analizada por mi cabeza a mi manera (y ahí es donde te das cuenta lo poco objetiva que sos cuando de esos temas se trata), suena más a historia de amor que a lo que realmente es. Porque ahora que lo pienso en frío puede ser que tengas razón y que lo que en realidad me pasa con este chico sea en su gran mayoría, pura y exclusivamente calentura. O aburrimiento. O ganas de no estar sola.
Decile como más te guste.
Pero bueno, desde adentro creeme que es (o parece) otra cosa y probablemente (me) entenderías, onda el flaco es comestible por demás y encima de a ratos tiene esas salidas totalmente descolocadoras (por lo tanto adorables), que en el momento la primer reacción que me sale es pensar "pendejo, me compro un auto, te paso a buscar y planeamos nuestra vida juntos". Y es ahí donde empiezo a maquinarme con esas boludeces que pretendo que le surjan así de la nada y me sorprendan totalmente, pero que de llegar a hacerlas algún día, yo creo que me muero. Literalmente.
A todo esto agregale que el flaco no toca cualquier instrumento - toca el bajo -, lo que eleva toda la situación a la millonésima potencia. Y ahora sí estamos.
Y la ecuación cierra perfectamente.
