viernes, mayo 11, 2007

Mentime que me gusta

Hoy, a pesar de haber llegado tarde al laburo lo primero que hice, después de dejar la cartera prolijamente ubicada en su lugar, fue subir a la cocina y prepararme un café. Se-ñor, cómo me cambia el humor tomar un cafecito bien caliente, y cuanta más espumita mejor, se sabe. Y si encima a falta de café común te haces un capuccino cuyo envase dice light -(dale nena, no jodamos, qué tan light puede ser si lleva chocolate?)- mejor. Onda, al tomarlo me sentí muy bien, menos culpable "porque, mirá, el envase dice light". Sí, claro, tenés razón. Ahora sí, eh.

Son terribles esas cosas que cuando te las dicen sabes que no pueden ser, onda, lo más probable es que sean una gran mentira y sos consciente de eso, pero igual por las dudas te autoconvences que "quien sabe, tal vez sí sea verdad".
Como cuando en los primeros días en Cs. Económicas me dijeron que si entrabas o salías por la puerta del medio no te recibías. Apenas lo escuché dije "ajajja, yeah, right", pero la verdad es que desde ese día jamas lo hice.
Digo. Por las dudas.
No vaya a ser cosa que.