El primer recital de mi vida fue en el Gran Rex, en Septiembre de 1999 -si mal no recuerdo- cuando Fito Paez hizo sus primeras presentaciones de "Abre". Ése mismo año fue uno de los más duros -económicamente hablando- para mis viejos, y sin embargo a pesar de eso, apenas vieron la propaganda del show no lo dudaron un instante y al otro día me cayeron con las entradas de regalo al colegio.
Ocho años más tarde, lo que más me gusta de tener un trabajo propio es que me da la posibilidad de ser económicamente independiente, y que eso a su vez, me da la posibilidad de poder devolverle a mis viejos esos gestos que en su momento tal vez por la edad -15: la verdadera era de la boludez- no supe ver, pero que ahora, ya más de grande, son terriblemente valorables. Imposibles de olvidar.
Porque todo lo que va, vuelve.
Siempre.
