domingo, junio 24, 2007

Define me irony

Ok, ponele que sí, ponele que esta vez El Universo, los astros, los dioses (y toda la bola) se ponen de tu lado y el flaco -finalmente- decide ponerse las pilas de verdad y hacer lo que te promete. Sé honesta, sabés que encontrarías una excusa para que de la nada, pim, todas las cosas locas que sentiste el Sábado durante el transcurso de la noche desaparezcan de una, y vuelvas a ser la misma infeliz de siempre. O no? Ya te saqué la ficha, darlin´ sos la clásica boluda que se queja de su situación y cuenta los meses que hace que no pasa nada de nada, pero en el fondo -cuando milagrosamente puede llegar a darse la posibilidad de cambiar tu suerte- se autoconvence que no está tan mal estar así. Sola. Onda seguís respirando -o al menos eso queres demostrar-.

Miedo mamita, eso es lo que tenés. Y la fiebre de hoy probablemente se vaya, pero ese fuerte dolor que tanto te jode -y pensás es de panza- permanecerá, porque hasta que no te saques el miedo de la cabeza tu cuerpo va a sentir la necesidad de manifestarlo de alguna que otra manera.

Onda frená un toque y parate afuera de la película, mirá la escena, estudiá cada uno de los personajes, analizá (los pocos) diálogos, y te vas a dar cuenta. Es bastante menos complejo de lo que parece.
Tan simple como que para vos, siempre siempre 2+2=5.