viernes, octubre 19, 2007

Carburando

(o evidencias de que realmente estas cosas me dejan mal de la cabeza durante un lapso prolongado)

La culpa es mía y sólo mía porque en vez de contestarle cosas al estilo "pendeja agrandada" le tiro un pobre y lastimoso "yo también", que te digo que si le agregaba el "cuchi" ese que tenía atragantado y por suerte no salió, listo, ya está: regaladísima. Sin moño porque no nos gustan, pero en fín. Se entiende.
Como cuando el psico llamó todas esas veces: yo sabía que no lo hacía de enfermito sino que realmente le copaba la idea de volver a vernos, pero claro, como me chupaba realmente mil huevos nunca tuve problemas cuando el teléfono sonaba con su nombre en la pantalla, porque realmente no, no y no, no me importaba en absoluto. Así diecisiete veces. Y este pelotudo me miente así tan descaradamente y en vez de mandarlo a cagar, o tirarle un comentario de esos que parecen normales pero están cargados de ironía, no, me quedo muda. Ni siquiera, evidencio mi desesperación, mi descoloque mental y mis ganas de "si, ideeeeeota, dale, media pila, qué esperas?".

Blanda, qué le voy a hacer, justamente con Él no me sale otra cosa.

En cambio.
Las mentitas de fruta cada vez peores, te digo.

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