Mirá que la tengo en dvd, que después del Viernes me prometí no volver a verla por un tiempo considerable, y que además, soy consciente que de verla entera hasta el final, mañana ni en pedo me levanto a las 5.30 am; sin embargo te juro, es más fuerte que yo: no puedo cambiar de canal sabiendo que la están pasando. No puedo.
Mi hermana dice no entender cómo una película que me pone tan triste sea una de mis preferidas. "Si te hace mierda boluda, te deja carburando". Y honestamente hablando, yo soy la que no comprende cómo no se da cuenta que ésa es justamente la razón que la vuelve una de mis preferidas.
Entonces.
Lo traslado y lo aplico a los bonchas y -surprise!- es tal cual, lo mismo: cuanta menos bola o cuanto peor me hagan (en cuanto al interés que demuestren o lo que sea), más me van a gustar.
Lo que nunca logro descifrar es si lo hago a modo de defensa, onda al demostrarme poco interés sé que no tengo chances de terminar enganchada por lo tanto tampoco salgo lastimada; o si lo hago de pura masoquista asquerosa que soy. No lo sé.
De estar en un diván hablando con un psicólogo, éste sería el momento donde el tipo se saca la pipa lentamente de la boca, sopla el humo, apoya los brazos sobre sus piernas prolijamente cruzadas, y arroja un comentario con el ceño fruncido onda "mmm, interesting". Enfatizando en la última palabra.
I know, de no creerse.
Uy, una margarita! A ver:
"Me quiero muuucho, poquiiiito, nada.
Muuuucho
poquiiito
«nada»".
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