lunes, abril 28, 2008

Cabeza de maceta

Puse Soda Stéreo porque sé que a mi jefe le molesta, y no sé, sentí la necesidad de molestarlo. Porque tengo en claro que mi compañerito no renunció sólo por él, digo, ya era hora de que el flaco buscara nuevos horizontes, ya era hora que abriera las alas y blablá toda esa mierda que suelen poner en los mails de despedida. Pero la verdad que cuando las cosas no me salen como yo quiero, a MI manera (y ya que estamos yo siempre preferí la versión de Sid, viste, ella se mantiene previsible todavía), me la tengo que agarrar con alguien.
Mi papá dice que esa reacción es digna de mujer, yo prefiero pensar que lo que él dice es una pelotudez, agarrármela con él y un rato después admitirme (sólo a mí misma, obveeo) que tal vez esto de abandonar la novela no sea tan fácil como parece. Onda mataría que viniera en un manual de instrucciones, de pasos a seguir, como esos brownies de bolsita que si seguís paso a paso todo lo que te dicen, te salen parejitos y esponjosos donde deben y crocantes donde no, y hasta que podes mentir y decir que son homemade y fá, ya sorprendiste a más de uno.

El punto de esto lo perdí desde la segunda oración, últimamente como que tiendo a olvidarme las cosas y existe la pequeña posibilidad de que lo haga a consciencia. Como la gente que deja de tomar un Sabado a la noche por ser conductor designado. Aunque en realidad sean cada vez menos, o directamente casi nulos.

La conclusión es la de siempre: así está el país.

2 comentarios:

Words Unspoken dijo...

abandonar la novela nunca, rendirse jamás.

que nos pasa a los argentinos?

menos mal que no hiciste golpe de estado de vuelta ..me asusté.

B

Anita dijo...

nunca conoci ningun conductor designado... existen?


(holaaaaaaaaaaaa! tanto tiempo!!!!)