martes, octubre 21, 2008

Cause in the end the past means nothing

Habíamos ido a ver una peli -XXY, porque él es cinéfilo, y yo.. bueno, yo lo quería ver a él- y después de pasar una jornada maraviliosa, decidimos partir cada uno a su hogar porque no daba, definitivamente en la primer cita no daba más que eso. Just a wonderful night.
Entonces nos subimos al colectivo luego de una larga espera sobre Callao y una de esas cuadras re conocidas que la cortan que ninguno de los dos conoce (porque eu curto zona norte y él zona sur, opuestos viste), hasta que Plaza Italia aparece en el camino, determinando la separación de ambos. Beso en la mejilla, "chau, niña, la pasé muy bien". El término ternura adquiere nombre y apellido, y a los minutos toma forma de sms:
"I hope I think I know, el muy bien fue poco. LLegué bien, avisame cuando llegas vos".
Nada de "te quiero", nada de "volvamos a vernos", nada de frases cliché telenovelescas ni "dice que a todo le pongas mucha Hellmans". El pibe me puso ese tema y no necesité del resto para saber que juntos íbamos a ser dinamita.
Lástima.
(Que) la distancia, la mar en coche, que es mejor ser amigos (al fin de cuentas nunca dijimos sentir algo fuerte) y que al tiempo piramos dejando que el tren siguiera de largo ( y que me pise, que me pise, que me pise) aún siendo conscientes, ambos, que cada vez que nos veamos, así sea hoy, mañana o dentro de ocho mil quinientos años; la química iba a surgir siempre.

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