viernes, febrero 27, 2009

Lula

Mi ex cuñada se encontró una gatita negra divina arriba de uno de los árboles de su jardín, y como es una niña de corazón grande, grande y lindo, la adoptó y le puso mi apodo como nombre en homenaje a los casi tres años que fuimos familia.

Algunos niños no deberían crecer nunca.


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