A la lista de temas que tiene a Kasabian, Pez, Flopa Manza Minimal, Placebo, etc le puse Juan Di Natale porque pelotuda.
Aunque.
Empecé a tener de esas amigas que en su momento era copadas y ahora que se conformaron con el flaco que no paró de limarles la cabeza durante los últimos tiempos, se volvieron de esas chicas bien a las cuales ya no les divierte salir los Sabados porque sí. Su único tema de conversación es “che, y entonces lo llamaste a tal? Deberías empezar a sumar”. Hablan de sumas como si alguna vez les hubiera gustado la materia y, para colmo, como si esos temas fueran interesantes como para mantener una charla. En la peluquería antes que leer las revistas, solo atino a Hacer Revista a lo Lala limitándome a los títulos, solo los títulos, porque para dolor de cabeza y disconformidad está el corte y harto probable, el precio.
Cuestión que desde que están con estos energúmenos las minas solo me preguntan por Santi, por el baby face, por Mariano y ya al quinto nombre empiezo a sospechar que las muy incrédulas se creen que a todos les doy mis verdaderos nombres.
Se creía Dylan, chiquita.
Se creía Dylan, chiquita.
Pero claro, todo termina de tener sentido cuando retomando las conversaciones una noche de vinito y mucho viento sentada en la mesa de tu morada, te das cuenta que lo que para ellas es un Sabado de boliche, para vos es un findesemana de recitales; y medio que te vas a dormir contenta.
La mina a una isla se llevaría la depilady y una planchita, en cambio acá con una almohada para la siesta basta.
Estoy RE a favor de que en la infancia se haga un test de compatibilidades previo encariñamiento con la gente.
