miércoles, junio 20, 2007

Exit music (for a film). O la explicación que tanto necesitaban escuchar.

A eso de las 19.50 llego a casa luego de un largo día de trabajo -porque a mi compañerita se le ocurrió enfermarse un día después del feriado, viste? a mi me suelen pasar esas cosas- y decido ponerme a leer porque de lo contrario el Jueves no sólo no apruebo, sino que además voy a tener una buena excusa para deprimirme y quejarme, y creo que no lo dije por aca pero me cansé de ese deporte de quejarse al pedo.
En fin, cuestión que me siento y al mejor estilo maestra ciruela acomodo todo prolijamente sobre el escritorio, no porque sea ordenada y prolija sino porque cualquier excusa es buena para perder tiempo cuando de estudio se trata. Tardo aproximadamente media hora en buscar todas las cosas y cruj, la panza hace ruido: es momento para un mate, está clarísimo. Me dirijo a la cocina, lleno la pava, prendo la hornalla y cuando estoy por empezar a preparar el mate llegan mis viejos de laburar con una invitación imposible de rechazar: "vamos a comer al Tata?".

Fuimos. Obvio. Una vez acomodados en la mesa, luego de haber saludado a los dueños y cada una de las personas que laburan ahí -porque me conocen desde peque peque- decido pedirme una ensaladita porque faltan un par de meses para el casamiento de Mary y es mejor empezar a cuidarme desde ahora, antes que pretender a vivir de té las dos últimas semanas. Ensalada it was, rica como si la hubiese preparado mi mismísima abuela, deliciosa, con palmitos, salsa golf y ese gustito a made at home que suelen darle en ese lugar.

Estamos comiendo los tres (madre, padre y quien les habla) y de la nada lo obvio, la pregunta que tenía ganas de salir hace tiempo y nunca encontraba el momento indicado para hacerlo:
-"Cómo estuvo la fiesta?". -"Genial, pa, me cagué de risa".
Se alegraron como cualquier padre que nota felicidad en la afirmación de su hija, y a continuación la verdadera pregunta que tenían ganas de hacerme y no se animaban: -"Por qué lo invitaste a A..?". Entonces les expliqué que, a pesar de que fue él quien me dejó, yo todavía lo quiero muchísimo -sin llegar a que ese feeling se confunda con amor- porque gracias a muchas cosas que pasaron en nuestra relación yo soy hoy por hoy esta persona. El flaco me formó, me ayudó, y principalmente lo valoro porque cuando tuve mis momentos más bajos él fue quien me levantó.
Recuerdo haberles dicho también algo como "aparte, no jodamos, es lo más parecido a mí que vieron en sus vidas, y lo saben".
A lo que mi madre respondió: -"Si. Yo siempre lo dije, son tal para cual".
-"Bueno, por eso. El tema es que él no quiere estar más conmigo, ni yo con el. Ya no lo veo con los mismos ojos que antes, para mí es como si se hubiera vuelto puto: lo veo como amigo y punto".
A lo que mi madre -muy inteligente, ella- agrega: "Claro. Tu Humberto Tortonesse".

Y bueno, imaginate mi cara de sorpresa porque tal vez si le tengo que explicar eso a otra persona recurriría a la clásica "Will & Grace", porque ellos sí estuvieron juntos en su momento y como que es el ejemplo perfecto; pero no, la vieja no tiene idea de esa fucking serie y sin embargo supo interpretar lo que le decía a la perfección. Onda totalmente bolú. Total-mente.