Aparentemente nadie los importa.
Yeap, no importan. Como todas las cosas feas que me hizo en este último tiempo: no importan, no están, they`re gone. Es terrible que después de tanto tiempo, tanto esfuerzo rompiéndome la cabeza para pensar en cosas lindas y no en su pelotudez mental; tanto banquito el 31 de Diciembre a las 23.59 y bajar a las 00.01 del primero de Enero "para empezar el año con el pie derecho y que las cosas salgan bien y encarar las cosas con otra actitud" porque todo bien, la pasamos de diez, pero la vida sigue mujer, life goes on, carpe diem, acordate que de eso se trataba todo. Tanto tiempo autoconvenciéndome de que posta, si se fue un año ni en pedo lo espero porque la mejor con las caritas y mensajitos copados, pero en estos casos no queda otra que apelar al egoísmo, pensar en uno mismo, después de todo para noches con buena compañía y hacer caricias durante horas en el pelo, me puedo conseguir un perro. Semanas de mentiras y mind games para nada. Para ésto.
A quién se le hubiese ocurrido que después de tantos días iba a aparecer sin avisar, para tirar un par de huevadas y recordarme no sólo que todavía no aprendo a pensar antes de hablar, sino que aparentemente tampoco recuerdo con facilidad (mucho menos con claridad) ninguno de los motivos por los cuales por todo este tiempo intentamos odiarlo, o por lo menos olvidarlo.
Situaciones como las de hoy demuestran la existencia de mi debilidad mental. Y de la abismal diferencia entre estar y ser triste.
En momentos como éstos es cuando deseo con infinita locura que realmente exista un lugar como Lacuna Inc.. O estar usando la remera (escudo para los máas melodramáticos) que me compré como prueba de que (oh, margot!) no soy la única adolescente dolida y melodramática que camina por la calle sin saber cómo terminará the story of her life -y mucho menos con quién.
Igual.
Entre uno chico y uno grande me quedo con el segundo, macho, de alguna raza considerada peligrosa pero educarlo y que sólo conmigo sea un amor; cosa de llevarle la contra a todos y demostrar que a veces, en ciertas especies, todavía se los puede cambiar.
miércoles, enero 30, 2008
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1 comentario:
linda remera, muy linda.
ese tema (Let's call the whole thing off) lo cantan Fred Astaire y Ginger Rogers en Shall we dance. La acabo de ver, que coincidencia.
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