- What have you done?
- I don`t know. I felt like destroying something beautiful.
So. Llega el momento en que daddy decide visitar y ver lo bien que está la nena. En realidad daddy no nos dice nena, ni dice nada de esas cosas que los padres modernos le dicen a sus hijas para que no les salgan tan putas. Los padres de hoy están muy ocupados curtiéndose a otras minas y laburando doble turno para que mami les pueda dar todo lo que se le antoja cada vez que decide ir de shopping y explotar la tarjeta. Well, that`s not me. That`s not what happens to my family. Not at all.
En mi familia pueden no abundar los apodos cariñosos, ni las palabras de aliento cuando nos proponemos algo nuevo, pero mierda que tenemos nuestro propio código.
Pará, me fui de tema.
Continúo.
Daddy vino a casa y lo que hablamos no te lo cuento primero porque no es algo que realmente interese -en absoluto, para serte honesta-, y segundo porque no se me canta. Entonces, hablamos, mantecol va risa viene, llega el momento de la despedida, y no sé si será que estoy grandota (yeap, en los dos sentidos) y pelotuda, pero te juro que cuando me abrazó así tan fuerte, como el día en que tal me dejó y me quería transmitir con gestos y no palabras -las palabras en mi familia son las justas, como el azúcar- sentí que tal vez me adelanté al irme así nomás, sin dar demasiadas explicaciones. Porque no te digo que no creo haber hecho lo correcto, pero boluda, una charla para prevenir esto no hubiese venido nada mal. No es el estilo al que estamos acostumbradas, true, pero a veces posta que estaría bueno pensar antes de hablar. Pensar antes de hacer.
La visita fue rápida, de doc., pero me dejó así, verborrágica, con este no se qué dando vueltas y un par de lágrimas en los ojos. Lágrimas de culpa, porque mientras ellos se rompen en alma laburando, tratando de darnos lo mejor, yo me olvido del propósito de todo esto, y en vez de estudiar y seguir con "mi plan", pelotudeo. O me estanco, ya no sigo ni por inercia.
Me subí al ascensor dejando caer las pocas lágrimas que estaba reteniendo y decidí que ya es hora de dejar salir todo esto de una vez, y no sólo por aca, digamos que "esto" es más bien un viaje de ida, onda la mina se desahoga, habla con sus imaginary friends y una vez que se siente mejor, descargada, apaga el monitor y sigue hasta que la angustia vuelva. O hasta que se mande otra cagada. No. (No) basta.
Necesito feedback, necesito sentarme y hablarle a un especialista (ese tipo de palabras me matan, te juro) que me escuche y me diga no qué hacer, pero por lo menos que me tire una mano en cuanto a lo que está bien y lo que está mal.
Salvo, claro, que me toque una pelotuda como la que le tocó a C. cuya gran observación después de días de abrirse y dejar salir todo fue: "lo que vos necesitas en un hombre". Porque ahí sí que estamos al horno, ahí sí que nos damos por vencidas y rompemos todo.
Aunque.
Otra cosa muy distinta -la reacción sería distinta- sería que lo tire sutilmente, ligeramente escondido disfrazado como una "posible idea". Onda mensaje subliminal, que sólo unos pocos pueden ver, que no importa cuál sea el mensaje en sí el simple hecho de pertenecer al reducido grupo de los que "lo supieron ver/se dieron cuenta solos" ya te hace sentir bien, entendes? Men-saje subliminal.
Como no sé, ponele, la imagen al final de.
martes, febrero 05, 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario