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lunes, diciembre 22, 2008

Sandía sandía, tu serás un gran po-li-cí-a

Las minitas que usan zapatos blancos me generan desconfianza.
Ni hablar si se hacen "las francecitas" o vienen leyendo un libro cuya tapa está forrada con papel de diario para que no se vea el título y nadie pueda saber la ideología que viene atrás del mismo.

Tibias, se les congestiona el pechito.

viernes, agosto 22, 2008

Change your taste in men

Jamas supe su nombre pero nunca me importó.
Siempre admiré su persona (y aca te das cuenta lo monga que soy, tonta tonta tonta) porque tenía las facciones y la ropa que siempre quise tener. El pelo castaño oscuro del largo ideal, con un toque de ondas, la tez blanca, las orejas y nariz pequeñitas, los ojos con forma redondas de esos que te miran y transmiten por más de no ser de color claros, y la sonrisa y dentaduras perfectas.
Hoy la ví subiendo por las escaleras del subte, dirigiéndose hacia la facultad, y te juro que si no fuera porque todavía no me da la cara para esas cosas, casi la encaro y le pregunto cómo hace. Cómo catzo hace.
La típica mina que de ser hombre, me embobaría.
Que una mujer normal querría matar, claro, y bueno, ejem, acá todo lo contrario.
Creo que le pediría el teléfono.